Licencias no libres en Creative Commons: a favor y en contra

Estándar

Durante las últimas semanas, se ha estado discutiendo la creación de la última generación de licencias Creative Commons (4.0), con el fin de ajustarse a la realidad internacional. Uno de los temas más polémicos ha sido la propuesta de eliminar las licencias con restricciones para uso comercial (NC) y obras derivadas (ND). Los argumentos a favor y en contra han sido intensos. Aunque me declaro opositor acérrimo de dichos términos de licencia (que, entre otras cosas, han hecho que prácticamente no exista arte libre en Costa Rica), expondré ambos lados del argumento. Es más: para darles ventaja, empezaré por las razones dadas por los opositores al retiro.

  1. Creative Commons es una herramienta de licenciamiento, y no una ideología. Los términos de licencia están diseñados para cubrir los casos de uso más comunes entre autores. Empujar a dichos autores a preferir una licencia dada no es labor de la fundación.
  2. Remover licencias causaría una disminución en la cantidad de obras bajo licencia Creative Commons. Una cantidad considerable de artistas no están en disposición de compartir sus obras a menos que se garantice que no serán modificadas, o usadas con fines comerciales. Si se eliminaran esas opciones de las licencias Creative Commons, los artistas dejarían de compartir esas obras del todo en vez de mudarse a una licencia más libre.

Ahora bien, del lado de los que están a favor del retiro, las razones son algo más amplias:

  1. Las licencias libres y no libres son mutuamente incompatibles. Las licencias libres precisan que las obras, originales o derivadas, sean libremente usadas y modificadas, sin discriminación al fin del uso. Los términos de licencia NC y ND son incompatibles con este tipo de licencias. Esta situación genera conjuntos mutuamente excluyentes de obras, incluso entre obras del mismo autor, que confunden a quienes quieren aprovecharlas y causan quebraderos de cabeza a quienes buscan recursos libres.
  2. Las licencias no libres a menudo son usadas por desconocimiento. No son pocos los artistas que confunden uso comercial con uso corporativo, y a menudo no conocen las implicaciones de compatibilidad que tiene usar una licencia no libre en sus obras. Además, el hecho de que la mayoría de sitios que usan licencias Creative Commons no recomienden a los usuarios las ventajas ideológicas de las licencias libres sobre las no libres, causa que los usuarios se decanten por usar licencias restrictivas.
  3. Las licencias libres evitan los usos corporativos, mientras promueven los usos comerciales no corporativos. La licencia Compartir Igual (SA) requiere que todas las obras derivadas, y todas las que se mezclen con la obra, tengan igual licencia, lo que impide mezclarlas con obras con todos los derechos reservados. Esto impide el uso corporativo, mientras mantiene los usos comerciales no corporativos: sitios mantenidos con anuncios, eventos y locales comerciales, e incluso venta al mayoreo, que lejos de causar pérdidas considerables al artista, le sirven como medios de promoción.
  4. Las licencias libres ya cubren la protección de los derechos morales. Impedir obras derivadas para impedir la modificación dolosa de la obra, o la atribución errónea, se vuelve innecesario porque las licencias libres protegen los derechos morales del autor, impidiendo específicamente dichos abusos mientras se permiten obras derivadas que no afecten el patrimonio moral del autor.
  5. Creative Commons sí debería tomar partido respecto a la cultura libre. Las licencias Creative Commons son un paso hacia una cultura de compartir. Eventualmente llegará el momento en que las restricciones para compartir se vuelvan inaceptables. Creative Commons debería promover activamente que los artistas prefieran las licencias libres, salvo en casos especiales, y que las licencias antiguas sean retiradas o movidas a un proyecto distinto al de Creative Commons.

Ahora bien, esta es una lista incompleta. Posiblemente los que están en contra del retiro tengan más argumentos de los que no haya tenido noticia. O alguno de los argumentos pueda ser demostrado como falso. Para eso está la sección de comentarios.

Las obras de opinión también deben ser libres (o por qué los escritos de Stallman son paradójicamente privativos)

Estándar

Aún no comprendo la postura de Richard Stallman sobre las llamadas “obras de opinión”. Según dice, estas tienen una función distinta a las obras culturales, la cual es exponer ideas personales, y por ello no debería permitirse su modificación, para evitar ver tergiversada la opinión expuesta. Una declaración inesperada para alguien que defiende la libre modificación del software a capa y espada (o más bien, a barba y laptop). Y no sólo él piensa así, sino la mayoría de sus seguidores más fieles. Yo, por mi parte, siento que tal declaración es contradictoria y erróneamente fundamentada, y acá expongo mis razones para ello:

  • Los trabajos de opinión también tienen elementos culturales, como cualquier obra literaria. Tómese la obra de Stallman, “El derecho a leer”. A pesar de ser a todas luces una narrativa (y por tanto una obra artística), él la clasifica como una opinión y la licencia como tal, por lo que cualquiera que desee continuarla debe pedirle permiso como con cualquier obra no libre. Pero no sólo los cuentos cortos clasificados por error como opiniones son obras culturales. Los ensayos, como obras que son, también se prestan a la interpretación, la mezcla artística y la derivación. Incluso el arte puede tener su componente, velado o no, de crítica personal, sin ser por ello acreedor a un bloqueo artificial contra la derivación. ¿Qué pasa si uno quisiera basarse en un ensayo si se siguiera calificando como no cultural? Otra vez a atenerse a los caprichos del autor, lo que no es para nada conveniente, en particular para los promotores de la cultura libre.
  • Las licencias libres poseen recursos para permitir la modificación de la obra sin tergiversar su autoría. Digamos que alguien quisiera citar este mismo escrito en una obra; tiene entonces derecho a citarme como autor del escrito original y de ningún otro (para evitar, como quien dice, ponerme palabras en la boca), y tampoco puede ponerme como co-autor de lo que escriba para hacerme partícipe de sus ideas sin mi consentimiento.
  • Usar los derechos de autor para impedir la modificación de una obra es un acto decididamente contrario al espíritu del software libre. La libertad por la que aboga este movimiento eventualmente debe expandirse a las demás obras del intelecto humano, o lo que es lo mismo, debe tender a defender también la cultura libre. Para poner un paralelo, si al software se le aplicara la misma restricción pasaría de software libre a mero freeware, ¿y con qué razón ética sería necesario tolerarlo?

La posición de Stallman parece tender más a dificultar disentir sus ideas. Es por eso que mi blog, incluso si es primariamente una obra de opinión, usa una licencia libre: liberar mi opinión no me impide defenderme contra injurias y calumnias, mientras permite el comentario de las mismas. Si no lo hiciera, sería más lo perdido por la sociedad que lo ganado por mi persona.