Caída Libre: una obra para imaginar

Estándar

Caída Libre es una obra un poco difícil de describir. Para empezar, puede decirse que se compone de tres obras independientes, pero estrechamente relacionadas: una serie de cuentos cortos, un EP musical, y la última en salir, el corto cinematográfico. Todas cuentan una faceta de la historia de un niño: Ramón, un escolar cualquiera de nuestra Costa Rica, que tiene el sueño de convertirse en un astronauta. Pero es un sueño que tiene todo en contra. Su padre los dejó y se fue del país, dejando solamente pensiones alimenticias y tarjetas de felicitación como recuerdo. En la escuela, está decididamente en el piso de la cadena de mando que forman los matones de la clase. Y su sueño es considerado por todo el mundo como una gran pérdida de tiempo. ¡No hay campo para dos astronautas costarricenses en este mundo! ¿O sí?

El gran evento alrededor del cual giran todas las partes es la forma en que Ramón intenta cumplir su sueño. Una noche de tantas, mientras nadie miraba, se escabulló a la piscina del barrio, para experimentar bajo el agua la ingravidez del espacio. ¡Por algo se empieza! Pero, de repente, la obra toma un giro real-maravilloso, cuando una aparición inesperada sorprende al niño…

El final de todas las partes es muy abierto, y acá entra otra de las grandes curiosidades de la obra. Esta es la primera obra multi-medio, que me conste, que se realiza en nuestro país bajo licencia libre (CC-By para ser más precisos). Es un gran avance que hayan subido muchas de las fuentes del proyecto en línea. Y con eso quiero decir guiones, tomas en bruto, tomas tras post-producción (aunque dudo que haya sido editada con software y formatos libres, pero es un avance), e incluso el presupuesto y papeleo legal. ¿Por qué tomarse la molestia? Porque el objetivo de la obra, el cuarto gran componente del proyecto si se quiere, es que cada persona que lo desee se base en esta historia para terminarla. Admiro que la autora, Andrea Morales, está muy consciente de la esencia de la cultura libre. Y ambos esperamos que alguien publique su propia versión del final, algún día… ¿tal vez el lector de estas palabras quiera resolver el misterio?