The several levels of Black March

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Español: Los varios niveles del Marzo Negro

Hopefully you already know about the Black March initiative. For those who haven’t, I’ll recap quickly: the semi-clandestine group Anonymous plans to boycott next March the so-called “content industries”, that is, the creators and providers of entertainment, whether music, movies, books, etcetera. However, the diverse factions of the group and its allies have split on two levels of boycott: one, the merely economical boycott, and the other one, a more ideological boycott.

Level 1: economical boycott

  • Not purchasing albums, books, movies, programs, games, concert/match/event tickets, etcetera
  • If possible, unsubscribing at least temporarily from pay-per-use entertainment services (newspapers, cable, streaming, etc.)

This level was the one originally proposed by Anonymous. Unfortunatel, staying at that level would have a next-to-zero impact: people who support download sites (like Megaupload) and torrent services already don’t carry out any of the before-said actions. This is why several voices have proposed the second level.

Level 2: ideological boycott

  • Refrain from downloading, playing or using albums, books, movies, games, programs, etcetera, whether legally or illegally
  • Refraining from visiting free streaming sites (e.g. YouTube, GrooveShark, etcetera)
  • Not attending free events
  • Refrain from entering sites whose content is copyrighted (including newspapers and opinion sites)
  • If possible, storing receivers like TV and radio
  • If possible, replacing all copyrighted programs with freedom-compliant alternatives (including especially the operative system)

This level has a world of difference compared with the former. Especially because, seemingly, it implies to deprive oneself of all sorts of entertainment for a whole month. Nobody expects a majority to carry on such a sacrifice… because it’s unneeded.

Has somebody heard about the copyleft culture? Originally it was applied to programs, and thanks to that several operative systems appeared, like the GNU OS and/or Linux, but then it extended to all sorts of applications and finally to the culture. For example, several of the artists who publish their works under Creative Commons licensing (although, by the way, I warn that not all of them do, for several reasons). There’s good and plenty of music, good movies (although not so many, in this moment), and good books under a freedom-compliant license in this moment.

Well, to the point. I’ve been personally compilating a long list of music, movies and books, all free to be redistributed and readapted without any further restriction besides keeping said freedoms. If I could contact a high command of Anonymous, or at least the administrators of download and torrent sites, for convincing them that, during that month, they changed their links with only free culture, carefully compiled, then we would cause a movement never seen before.

A full month where internauts would discover that not every work has restrictions. A month where free culture will be fortified. A month where, who knows, people will get animated to free their own works.

A month where the impact that Anonymous expected with the Black March will pass from meagerly decreasing the resources to the stubborn entertainment titans, who dream with a world where ideas are in an archipelago of a thousand faraway pillars, to removing the strap off the eyes of thousands, millions of internauts, who will discover a new way to be, have, and make culture, a more democratic, more reasonable system.

And that’s a world of difference.

Manifiesto del Marzo Negro

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PREFACIO

El presente manifiesto fue escrito por mi persona como base ideológica para el Movimiento del Marzo Negro, propuesto por el grupo de hacktivismo Anonymous (del cual, aclaro, no formo parte), el cual se desarrolló durante el mes de marzo del año 2012. Este movimiento procuraba boicotear al sistema de derechos de autor, y procurar reemplazarlo por un sistema basado en la cultura copyleft. El objetivo falló drásticamente debido a la falta de conocimiento general sobre el tema, pero el manifiesto queda aquí para la posteridad. La versión original, a la fecha de edición de este artículo, sigue hospedada en la red social distribuida Diaspora.

CONSIDERANDO

  • Que el régimen de monopolio intelectual, vigente durante gran parte de la segunda mitad del segundo milenio, y en particular durante los últimos cien años, poco ha ayudado a cumplir su cometido original, que es el de promover las ciencias y las artes;
  • Que su existencia ha causado que un grupo minoritario controle las fuentes de información y cultura de la mayoría, en forma unilateral y perjudicial para esta; que también unilateralmente, aquella misma minoría ha demandado al gobierno, y logrado en múltiples ocasiones, extender indefinidamente los privilegios temporales que esta les otorga a aquellos, ganando así más facultades e influencia de las requeridas para funcionar, en una suerte de círculo vicioso;
  • Que dichas extensiones tienen como costo la pérdida gradual de libertad, soberanía, privacidad y seguridad de la ciudadanía;
  • Que la influencia que tiene esta minoría sobre la mayoría ha logrado manipular la ideología de las masas a favor de los intereses de las corporaciones y sus aliados;
  • Y que, si este sistema no es enfrentado enérgicamente, acabará por poner en bandeja de plata a la población en general en manos de los caprichos corporativos de unas cuantas empresas;

DECLARAMOS:

  • Que la ciudadanía en general tiene el derecho y el deber de conocer acerca del sistema de monopolio intelectual, su balance entre beneficios y perjuicios, los abusos a los que es sujeto, y las alternativas al mismo;
  • Que la ciudadanía no debe depender de la voluntad de los gobiernos para recuperar sus derechos, y debe procurar el desarrollo por su cuenta de invenciones, obras culturales, de expresión y educativas que sean de libre distribución y modificación (en adelante referidos colectivamente como “cultura libre”), como alternativa a los grupos monopólicos y protesta contra el sistema que les da poder;
  • Que la difusión de la cultura libre debe ser lo más democrática posible, y por tanto no puede depender de herramientas bajo monopolio intelectual para su difusión y modificación;
  • Que se han de usar los medios de comunicación en forma tal que la ciudadanía prefiera la cultura libre, tanto por sus ventajas técnicas como por las éticas, y eventualmente la adopte en forma exclusiva;
  • Que la cultura libre demanda medios de comunicación propios, democráticos y respetuosos de la privacidad, los cuales serán usados eventualmente como principal medio de difusión de la cultura libre;
  • Que la derivación es importante para el desarrollo de nuevas ideas, y han de aprovecharse los recursos de cultura libre ya existentes como base para desarrollar recursos actualizados o nuevos, sin descartar la importancia de las ideas originales.

Firmado en los sistemas interconectados que forman la red de redes, durante el llamado “Marzo Negro”, el 31 de marzo del año 2012.

Difuso – una historia distópica

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Nota: A solicitud del concurso, esta entrada ha sido escrita primeramente en idioma inglés.

English language version available here.


Difuso

Una historia distópica

CC-BY-SA Carlos Solís. Derechos mayoritariamente invertidos. Se puede solicitar una licencia más liberal.

Esta obra tomó parte del Future of Copyright Contest.


Vera Ruthenford no es una ciudadana ordinaria.

Ella es capaz de ver personas donde otros ven borroso.

Ella es capaz de oír ruido donde otros oyen silencio.

Ella es capaz de percibir la verdad. Continuar leyendo

Blurred – a utopian story

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Nota: A solicitud del concurso, esta entrada ha sido escrita primeramente en idioma inglés.

La versión en español está disponible aquí.


BLURRED

A utopian story

CC-BY-SA Carlos Solís. Most rights reversed. More liberal licensing may be available on request.

This work takes part in the Future of Copyright Contest.


Vera Ruthenford is not an ordinary citizen.

She is able to see people where others see blurs.

She is able to hear noise where others hear silence.

She is able to perceive the truth. Continuar leyendo

Por qué el dominio público se ha vuelto inconfiable

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El dominio público. Dícese del conjunto de obras que, por su antigüedad, han pasado a estar libres de derechos de autor. En un principio, toda obra estaba en el dominio público, pero se inventó un sistema que, en buena teoría, fue creado para apoyar las ciencias y las artes. Se le otorgaba al autor el derecho a usar en forma exclusiva su obra, y cuando el autor recuperaba los costos invertidos en la creación y distribución de la misma, esta volvía a ser utilizable libremente por todas las personas. Sin embargo, los monopolios intelectuales, como casi todo usufructo, ha terminado por extenderse más allá de lo necesario. Tanto, que ya el dominio público ha pasado de ser un incentivo para la sociedad a un verdadero campo de minas, casi tan intocable como las obras aún bajo derecho de autor.

En tiempos pretéritos, las obras pasaban al dominio público tras 14 años de su publicación. Luego se dio la opción de extenderlo otros 14 años. Luego, otros 28. Luego se extendió hasta volverse literalmente más largo que la vida: por iniciativa de la familia de varios autores, el derecho se extendió hasta 50 años después de la muerte del autor, para ayudar al mantenimiento de la descendencia y pareja sentimental de los autores. Hoy día lo usual es un plazo de 70 años tras la muerte. En varios países, puede llegar hasta 100 años tras el fallecimiento.

Y ahí empieza el rompecabezas. Primeramente, lo que es del dominio público en un país puede no estarlo en otro. Los Estados Unidos, por ejemplo, tienen una bizarra y compleja maraña de extensiones al derecho de autor, que casi precisan de un abogado y un historiador para determinar si una obra es libre de derechos o no. Su vecino del sur, México, tiene el dudoso honor de tener el plazo de derechos más largo del mundo, antes mencionado, de la vida más cien años. Dado que, a la fecha, la persona más longeva tiene 122 años de edad, ¡las únicas obras garantizadas de estar mundialmente en el dominio público datan, cuando mucho, de 1789! Y eso no es todo: la monarquía británica puede otorgar un derecho perpetuo sobre ciertas obras, sean originales (como Peter Pan) o traducidas (la versión jacobina de la Biblia cristiana, por ejemplo). ¡Aunque en el resto del mundo ya esté en el dominio público, la Biblia inglesa por excelencia jamás lo estará en el Reino Unido!

El otro gran problema es que lo que era de dominio público en un país este año, puede no serlo el año siguiente. Las extensiones retroactivas del plazo de derecho de autor aún suceden en los Estados Unidos y Europa, y han afectado el estado legal de múltiples obras en dichas jurisdicciones.

Ya que el dominio público se ha convertido en inconfiable, sólo queda aprovechar el sistema de derechos de autor y utilizarlo a la inversa. Las licencias libres, que explícitamente permiten el uso, distribución y derivación de obras, tienen la ventaja de ser defendibles judicialmente, al ser del mismo tipo que las demás licencias de uso, y además ni expiran ni pueden ser retiradas unilateralmente, lo que le da confianza al usuario.

Así es como, en vez de promover el libre acceso a la cultura y el conocimiento, el monopolio intelectual terminó restringiéndolo, de tal manera que la única forma viable de aprovechar legalmente obras ajenas es si tienen licencia libre; es decir, si utilizan el sistema explícitamente en su contra. ¡Vaya ayuda!

Los varios niveles del Marzo Negro

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English: The several levels of Black March

Also available at Diaspora

Espero que ya se hayan enterado de la iniciativa del Marzo Negro. Para los que no, recapitularé rápidamente: el grupo semi-clandestino Anonymous planea boicotear el próximo marzo a las llamadas “industrias de contenido”, es decir, a los creadores y proveedores de entretenimiento, sea música, cine, libros, etcétera. Sin embargo, las diversas facciones del grupo y sus aliados se han dividido en dos niveles de boicoteo: uno, el boicoteo meramente económico, y el otro, un boicoteo más ideológico.

Nivel 1: boicoteo económico

  • No comprar discos, libros, películas, programas, juegos, entradas a conciertos, partidos o eventos, etcétera
  • De ser posible, desuscribirse al menos temporalmente de los servicios pagos de entretenimiento (periódico, cable, streaming, etc.)

Este nivel es el que originalmente propuso Anonymous. Desafortunadamente, quedarse en ese nivel tendría un impacto casi nulo: la gente que apoya a los sitios de descargas (como Megaupload) y los servicios de torrent, ya no realiza ninguna de las acciones anteriormente dichas. Es por eso que varias voces han propuesto el segundo nivel.

Nivel 2: boicoteo ideológico

  • Abstenerse de descargar, reproducir o utilizar discos, libros, películas, juegos, programas, etcétera, sea en forma legal o ilegal
  • Abstenerse de visitar sitios de streaming gratuito (ej. YouTube, GrooveShark, etcétera)
  • No asistir a eventos gratuitos
  • Abstenerse de acceder a sitios cuyo contenido tenga derechos de autor (incluyendo periódicos y sitios de opinión)
  • De ser posible, guardar receptores como el televisor y la radio
  • De ser posible, sustituir todos los programas con copyright por alternativas libres (incluyendo especialmente el sistema operativo)

Este nivel es un mundo de diferencia con respecto al anterior. Más que nada porque, en apariencia, implica privarse de todo tipo de entretenimiento durante un mes completo. Nadie espera que una mayoría realice semejante sacrificio… porque no es necesario.

¿Ha oído alguien acerca de la cultura copyleft? Originalmente se aplicó a programas, gracias a los cuales surgieron sistemas operativos como el GNU OS y/o el Linux, pero luego se extendió a todo tipo de aplicaciones y por último a la cultura. Por ejemplo, varios de los artistas que publican sus obras bajo licencia Creative Commons (aunque de paso advierto que no todos por ciertas razones). Hay buena y mucha música, buen cine (aunque no tanto, de momento), y buenos libros bajo licencia libre en este momento.

Bien, ahora al punto. He estado recopilando personalmente una larga lista de música, cine y libros, todos libres para ser redistribuidos y readaptados sin más restricción que mantener esas libertades. Si pudiera contactarme con algún alto mando de Anonymous, o por lo menos con los administradores de sitios de torrents y descargas, para que por ese mes cambiaran sus enlaces por pura cultura libre cuidadosamente recopilada, entonces causaríamos un movimiento jamás antes visto.

Un mes completo donde los internautas descubrirán que no toda obra tiene restricciones. Un mes donde la cultura libre será fortalecida. Un mes donde, quién quita, la gente se anime a liberar sus propias obras.

Un mes donde el impacto que esperaba Anonymous del Marzo Negro pasará de menguarle pobremente los recursos a los tercos titanes del entretenimiento, que sueñan con un mundo en que las ideas estén en un archipiélago de mil pilares alejados, a quitarle la venda de los ojos a miles, millones de internautas que descubrirán un nuevo modo de ser, tener, y hacer cultura, un sistema más democrático, más razonable.

Y eso es un mundo de diferencia.

Carta abierta al colectivo NoisNois

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Estimados miembros del colectivo NoisNois:

Su apoyo a la música electrónica nacional ha sido considerable, al igual que su aprecio por la remezcla. Sin embargo, la licencia que utilizan por defecto restringe el uso para fines comerciales. Esto trae una serie de dificultades para quienes apreciamos la cultura libre, ya que no permite mezclar su música con obras de licencia libre, y (al menos ideológicamente) es incompatible con proyectos de software libre. Es mi opinión que la restricción comercial, al menos en su caso, es innecesaria, tema que desarrollaré en la siguiente carta. El concepto mismo de uso comercial es más bien nebuloso (incluso, en teoría, reproducir una obra cualquiera en un restaurante, un banco, o incluso un blog mantenido con anuncios, requiere de un permiso para uso comercial), así que discutiré algunos usos comúnmente considerados como comerciales, y las razones por las que no deberían considerarlos amenazas si utilizan una licencia copyleft o de compartir igual (tal que permita su libre uso siempre y cuando sus modificaciones permitan también las mismas libertades).

Uno de los usos comerciales más importantes consiste en el uso de su música en campañas comerciales, por ejemplo anuncios. Si se usa una licencia copyleft, el anunciante requeriría tanto citar al autor de la música en forma notoria en su publicidad, como dar las mismas libertades de redistribución y remezcla con el anuncio, lo que la vasta mayoría de anunciantes considerará como inaceptable. Otro uso común sería el uso en mercadería (por ejemplo con la portada de los discos), pero la licencia obligaría a permitir la libre replicación de la misma, que en el caso de que se animen a realizarlo de todos modos, ustedes (y de hecho cualquiera) podrían venderlos también.

Ahora bien, el uso comercial más usual sería la venta externa de sus discos. En primer lugar, sus temas no podrán ser incluidos en compilados con obras que tengan copyright restrictivo, y en segundo lugar se debe permitir la libre redistribución del disco. De hecho son pocas las casas comerciales que distribuirían sus discos bajo estos términos, máxime que ustedes ya lanzan sus propios discos, lo que lo hace aún menos rentable. Y de todos modos los humildes extranjeros que venden discos quemados en la calle lo harán con ustedes de todos modos. Además, los fanáticos que deseen apoyarlos preferirán comprar sus discos de empresas que compartan ganancias con ustedes, empresas que ustedes pueden apoyar públicamente. Iniciativas como Creator Endorsed realizan precisamente esto.

En resumen, usar una licencia libre que permita el uso irrestricto apoyaría la cultura libre de nuestro país, actualmente tan escasa, al tiempo que les abriría nuevas ventanas de propagación artística, nuevas fuentes de colaboración y remezcla, y especialmente daría mayor libertad para sus fanáticos, tanto para compartir como para remezclar. Esperaré su respuesta y, de ser necesario, resolveré sus dudas.

-Carlos Solís