Por qué me niego a aprender a manejar un automóvil

Estándar

Sé que suena raro que en una época como esta, alguien tan tecnológico como yo diga que no tiene interés alguno en aprender a manejar. Pero qué quieren que diga, esa es la verdad. No es simple pereza, de hecho tengo mi buena y justificable lista de razones.

La primera, muy obvia, es lo difícil y caro de aprender a conducir. Cursos caros en el mejor caso, o cuando no se puede, ver si un vecino o familiar puede sacar tiempo los fines de semana, y de paso logre encontrar un lugar con poco tránsito… ¡como si en esta época se pudiera! Y luego las pruebas de manejo, que cuestan un ojo de la cara. Por intento. ¿Por qué entonces no se me ocurre conducir sin licencia? La razón es simple: en la práctica, conducir es muy arriesgado y yo aprecio mucho mi vida, y la de los demás. No en vano manejar sin aprobar el mentado curso es ilegal.

La otra razón es monetaria. Comprar y mantener un vehículo es carísimo. Perfectamente uno puede gastar el 99% del sueldo en gasolina, mantenimiento, marchamos, y las cuotas del vehículo a 20 años plazo. Y aún falta comprar la comida. Hagan los cálculos.

Otra razón (dirán excusa) es lo draconiano de la ley de tránsito. Lo del alcohol al volante, es lógico, y no me importa porque soy abstemio. Pero la restricción vehicular, ahí sí no. Imagínese gastar medio salario en algo que, por ley, se le prohíbe usar cada cierto tiempo. Si el objetivo es lograr que la gente no use sus vehículos, conmigo lo lograron por goleada.

Otra razón, más ambiental que otra cosa, es que un automóvil particular aumentaría mi huella de carbono por muchas magnitudes. Y el ambiente ya de por sí está de la tostada. Mejor no “ayudo”.

Si se preguntan cómo rayos me muevo, es con el transporte público. Un buen servicio de taxis y buses hace que conducir se haga innecesario. Sabiendo planificar, es más cómodo, más seguro, y hasta más barato. Como leí en algún estudio, hasta el más ávido usuario de taxi gasta menos que el dueño de un automóvil. Como dije, hagan los cálculos.

¿Por qué la gente se queja de Dragon Ball Z Kai, pero no de FMA Brotherhood?

Estándar

No es usual que me ponga a hablar de animé en este blog, pero no me deja de dar curiosidad el hecho de que encuentre reacciones tan dispares entre el doblaje de Dragon Ball Z Kai y el de FMA:Brotherhood (al que llamaré El Alquimista de Acero: Hermandad), a pesar de que ambos son relativamente refritos y que en ambos cambiaron a no menos de la mitad de las voces originales.

La primera razón que me viene a la mente, es que los cambios fueron mínimos y justificados. Mientras que en DBZ Kai se les ocurrió sacar a prácticamente todos los titulares porque cobraban mucho (al menos según los parámetros de la empresa que los contrató), en FMA al menos dejaron a los protagonistas originales (aunque me hubiera gustado que cambiaran a Alphonse por Jhaidy Barbosa, la que hizo a Fletcher, pero esa es otra historia), y los que tuvieron que cambiar fue por fuerza mayor (retirados, ilocalizables, e incluso mudados al viejo continente).

La segunda razón es que FMA tiene viejos personajes con una historia nueva, mientras que en DBZ es básicamente un refrito en HD (y HD mal hecho por cierto). Algo parecido a lo que sucedió con Revival of Evangelion (sino idéntico).

La tercera razón es que FMA está haciendo todo el esfuerzo por conservar la versión original, algo que los de DBZ ni se inmutaron por haber sido contratados por una empresa americana. En mi opinión, el doblaje se ha ido a pique desde que los Estados Unidos se puso de intermediaria entre Japón y América Latina, pero lamentablemente las empresas de doblaje son simples empleados y nada pueden hacer. Esas corporaciones simplemente se preocupan por maximizar ganancias y minimizar gastos, llevándose el arte entre las patas.

La cultura del desechable

Estándar

¿Alguna vez se han detenido a pensar cuántas cosas que usamos a diario resultan ser desechables? Los pañales, los envases del refresco y la comida, los cubiertos, y la epítome, las bolsas del basurero. Cosas que poco nos importan cuando las tiramos, por las que no tenemos apego, y que una vez desechadas dejan de existir en nuestra memoria, al menos hasta que nos conseguimos un repuesto.

Pues sí, resulta que vivimos en la cultura del desechable. Aquí todo se puede desechar, tirar, olvidar, abandonar, que de por sí todo es reemplazable. El problema es que ya hemos extendido la ideología a cosas menos inanimadas. Las personas, los valores incluso, han pasado a ser desechables. ¿No me creen? La gente salta de trabajo en trabajo, los estudiantes de carrera en carrera. Las parejas sentimentales se han vuelto desechables, y ni el matrimonio se salva. Si la gente no se divorcia y se vuelve a casar, simplemente engaña a escondidas o de plano se larga. La religión también se ha vuelto desechable. Es común la gente que, indistintamente de su credo, simplemente lo dejan tirado, a veces saltando de uno a otro, o quedándose en el punto cómodo del agnosticismo. Los padres se mandan a un asilo o simplemente se cortan todas las comunicaciones. Y los amigos, hay tantas historias de traiciones que no puedo citar todas en un artículo. Hasta el ambiente se ha vuelto desechable, y sino revisen los niveles de polución.

Por supuesto que no puedo dejar de citar la razón por la que sucede todo esto: los valores morales en sí se han vuelto desechables, relativos y flexibles. Quizá no sería tan malo un sano revisionismo si no fuera porque llegamos al punto en que todos los valores se han considerado opcionales. ¿Será muy tarde para buscar y volver a colocar en su lugar los pilares morales que hemos tirado al basurero, antes que la vida misma se vuelva desechable también?

Cuatro breves preguntas que la gente se hace acerca del Creative Commons

Estándar

1. ¿Si pongo licencia no comercial a mi obra significa que yo no puedo venderla?
R/ En realidad, significa que solamente tú, y quienes autorices, tienen derecho al uso comercial de la obra.

2. ¿Si permito la modificación de mi obra, los demás pueden usarlo para crear obras difamantes o explícitas?
R/ Las licencias Creative Commons tienen el cuidado de prohibir explícitamente el uso de la obra para fines difamantes; las legislaciones locales también previenen ese tipo de abuso.

3. ¿Si pongo licencia comercial a mi obra, cómo puedo reclamar regalías?
R/ Al colocar una obra con licencia comercial, las regalías se vuelven completamente voluntarias y no puedes exigir su pago. Lo que sí puedes hacer es coordinar un trato preferencial a los distribuidores que acepten compartir ganancias contigo. Un ejemplo sería la iniciativa Creator Endorsed.

4. ¿Por qué prohibir el uso comercial o las obras derivadas no califica como cultura libre, pero prohibir usar una licencia distinta sí lo es?
R/ La cláusula de Compartir Igual tiene el objetivo de evitar que terceros le quiten las libertades que das a las obras derivadas de las tuyas, mientras que las otras restricciones solamente limitan el uso. Para calificar como una licencia libre, se debe permitir el uso y modificación de la obra sin discriminación de finalidad. Ejemplos de discriminación serían prohibir el uso comercial, o permitir solamente fines educativos.

VP8: Por fin, video libre y de calidad

Estándar

Hace no mucho, la batalla sobre cuál sería el nuevo formato de video para el Internet se debatía entre dos bandos: el códec H.264, excelente pero privativo (y con un sinfín de patentes que pagar y privaciones que aguantar), contra el códec Theora (libre como el viento, pero honestamente una bazofia al lado de cualquier códec de nuestra era).

Hasta hoy.

Google y una larga lista de colaboradores han anunciado que se libera el códec VP8 (de los mismos creadores de Theora, por cierto), en un proyecto bautizado WebM. Usando otras tecnologías libres (como el contenedor Matroska y el audio OGG Vorbis) han logrado armar el códec que promete mandar a todas las demás tecnologías al olvido. O al menos eso esperamos.

Lo primero que deseo hacer (aprovechando que el contenedor Matroska puede contener subtítulos en el excelente, y libre, formato Advanced SubStation Alpha, el estándar de facto entre los fansubbers) es recodificar mi animé de 50 MB por episodio en este formato, ahora que por fin se puede.

Lo segundo, es avisarle a varios proyectos que conozco para que se alisten:

Espero que no les arruinen la jugada metiéndoles un juicio por patentes o alguna estupidez por el estilo (como planeaba hacer Apple con Theora). Espero que le cambien el nombre al proyecto, también (WebM suena como que sólo puede usarse con conexión a Internet, preferiría un nombre tipo Theora como… digamos… Lumiere).  Y por supuesto, espero impacientemente un juego completo de herramientas para usarlo a mi antojo dentro de aproximadamente un mes.