El caso Eich: Mozilla no puede salir de esta

Estándar

Primeramente, un recordatorio para quienes no han estado al tanto del acontecer tecnológico este mes: a principios de abril fue llamado a dirigir la fundación Mozilla (creadora de Firefox y Thunderbird) al señor Brendan Eich. En buena teoría era la mejor decisión de la historia: él es nada menos que el creador de JavaScript, el lenguaje de programación usado en todos los principales navegadores de internet. Todo bien hasta que sacaron algunos trapos sucios del pasado, en específico una donación realizada por Eich para el movimiento en contra de la aprobación de matrimonio igualitario en California. Lo que sería indistinto si Mozilla no fuera considerada un estandarte de la promoción de la igualdad social, al punto de que los pro-igualitarios llamaron a boicotear el software de Mozilla. Al final la presión fue tanta, que Eich fue forzado a renunciar… y acá los que están a favor del matrimonio tradicional llamaron a su vez a boicotear a Mozilla, por estar, en su opinión, abusando de la tolerancia para acallar una opinión que no era aceptada por la mayoría, y que además, otra vez en su opinión, promovía la inmoralidad social.

En fin, Mozilla no tiene forma de salir limpiamente de esta. Sea que dé marcha atrás y se busque nuevamente el boicot de los pro-igualitarios, o que siga a como está y continúe con el boicot de los tradicionales. Si por ética se trata, solamente los más tibios pueden seguir utilizando software hecho u originado por Mozilla, ¡hasta alternativas como Iceweasel (de Debian) o el ultraortodoxamente libre Icecat (de la Free Software Foundation) han salido rascando en este boicot! Y lo más grave de todo es el resultado inmediato del mismo: las cuatro principales alternativas a Firefox (en específico Internet Explorer, Chrome, Opera y Safari) son de código cerrado en todo o en parte, o lo que es lo mismo, software privativo. Eso quiere decir que sus usuarios no tienen forma de evitar que los fabricantes de dichos navegadores los espíen o los dejen con vulnerabilidades irreparables, lo que para propósitos prácticos es un costo muy grande por pagar en un boicot. Hay más alternativas, la mayoría basadas en el motor WebKit (que cosa curiosa, los últimos cuatro navegadores citados usan internamente), pero la gran mayoría son exclusivos de Linux (en particular el navegador standard de GNOME,  Web [otrora Epiphany], y su contraparte de KDE, Rekonq), y los demás están descontinuados (Arora), siguen presentando código de Mozilla (K-Meleon), o su integración con Windows es pobre (Midori, que de momento es la mejor opción disponible). Pase lo que pase, la red terminará gravemente dañada por este conflicto, y es poco lo que la comunidad de software libre puede hacer para controlar el daño.