Más ideas por un lenguaje menos discriminatorio

marzo 11th, 2013

Muchos sectores se quejan de que el idioma está cargado de expresiones que, por el uso, no notamos que perpetúan estereotipos que deberían ser abolidos. Ni siquiera otras medidas para paliar estos yerros de la costumbre han tenido un efecto totalmente positivo: el lenguaje inclusivo reduplicativo, por ejemplo, lejos de reducir la brecha entre hombres y mujeres, acaba por reconocerla y validarla como una división legítima entre iguales. ¿Pero es posible hacer tal cosa como un idioma no discriminatorio sin recurrir a inventar reglas (como una vez propuse)? Tal vez no del todo, pero por algo se puede empezar.

Quizás las medidas más prometedoras al respecto son el movimiento Persona Primero y la definición de Diversidad Funcional. El primero prefiere que el idioma enfatice la humanidad de la persona en vez de los “problemas“ (definidos como tales por el punto de vista social imperante) que esta pueda tener; por ejemplo, lo que hoy se denomina “ciego“ se convierte en una “persona con problemas de la vista“. Asimismo, este sistema idiomático se deshace del sexismo, ya que el concepto de persona no implica que esta sea hombre o mujer, joven o adulta, ni ningún otro tipo de discriminación: “los trabajadores y las trabajadoras“ se unen en un grupo homogéneo de personas trabajadoras. Sin embargo, este lenguaje implica que el “problema“ (nuevamente, definido como tal por la mayoría) es algo indeseable y discriminable. Acá entra el concepto de diversidad funcional. Este término se usa como reemplazo no discriminatorio de vocablos como “discapacidad“ o “enfermedad“, que meramente señala su diferencia con respecto a la persona promedio, sin señalar si dicha diferencia es considerada normativamente como “positiva“ o “negativa“. Es vital señalar que, para lograr este objetivo, el vocabulario diversocéntrico debe ser intencionalmente vago con respecto al tipo de diversidad de la persona, especificándolo exclusivamente con fines de tratamiento médico, psicológico o de otro tipo.

Así, tomando y extendiendo estos conceptos, se pueden redefinir múltiples estereotipos en un modelo de la diversidad, en que cada categoría cubre tanto la diversidad socialmente considerada “positiva“, como la “negativa“. Así, tanto la persona atlética como la discapacitada pasan a ser ambas personas con diversidad funcional. El primer promedio de la universidad y la persona con “discapacidad mental“ (una y otra reducidas a la capacidad innata de su cerebro, limitadas por el idioma a superar las supuestas limitantes de su cuerpo) son ahora personas con diversidad cognitiva. Ya no se hablará de infantes y adultos, ni de adultos mayores y menores de edad, porque comparar es discriminar; ahora son personas, no de la baja, media y alta, sino de la primera, segunda y tercera edad, definidos por su orden cronológico, o mejor aún, junto con altos y bajos, gordos y flacos, musculosos y escuálidos, son simplemente personas con diversidad de desarrollo. Pobres y ricos, figuras de autoridad y subordinados, personas estudiosas y con acceso limitado a la educación, son personas con diversidad de recursos. Heterosexuales y personas LGBTQIA, casadas, solteras y en unión libre, monógamas o poliamóricas, y de todas las identidades de género, forman todas el grupo de personas con diversidad sentimental y de identidad; en esta última van las diversas culturas y subculturas, indistintamente de su ideología. Las personas religiosas y arreligiosas tienen diversidad de culto. Las personas constatadas socialmente como moralmente rectas y las consideradas perversas o criminales, hayan perdido o no su libertad, se consideran personas con diversidad ética. Y por último, ya que lo correcto y lo incorrecto son relativos a la persona y a la sociedad en que vive, el “bien“ y el “mal“ se definen, como se ha insistido en este artículo, como comportamientos normativos o no normativos para la sociedad en la que la persona o su interlocutor viven, respectivamente.

Sin embargo, hasta esta terminología tiene un defecto, pero no puede ser salvado sin que antes haya un cambio social. El hecho de que sea siquiera necesario señalar que existen diversidades implica que las oportunidades son distintas para cada persona, dependiendo de sus características. Debe, pues, llegar el día en que solamente importe hablar de personas, a secas, donde la diversidad exista pero sea irrelevante, y donde cada persona tenga idénticas oportunidades. Es un sueño, se dirá, pero muchas cadenas han sido tejidas por ignorancia a causa del idioma. ¿Hasta dónde podrá llegar esta ideología?

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Caída Libre: una obra para imaginar

marzo 2nd, 2013

Caída Libre es una obra un poco difícil de describir. Para empezar, puede decirse que se compone de tres obras independientes, pero estrechamente relacionadas: una serie de cuentos cortos, un EP musical, y la última en salir, el corto cinematográfico. Todas cuentan una faceta de la historia de un niño: Ramón, un escolar cualquiera de nuestra Costa Rica, que tiene el sueño de convertirse en un astronauta. Pero es un sueño que tiene todo en contra. Su padre los dejó y se fue del país, dejando solamente pensiones alimenticias y tarjetas de felicitación como recuerdo. En la escuela, está decididamente en el piso de la cadena de mando que forman los matones de la clase. Y su sueño es considerado por todo el mundo como una gran pérdida de tiempo. ¡No hay campo para dos astronautas costarricenses en este mundo! ¿O sí?

El gran evento alrededor del cual giran todas las partes es la forma en que Ramón intenta cumplir su sueño. Una noche de tantas, mientras nadie miraba, se escabulló a la piscina del barrio, para experimentar bajo el agua la ingravidez del espacio. ¡Por algo se empieza! Pero, de repente, la obra toma un giro real-maravilloso, cuando una aparición inesperada sorprende al niño…

El final de todas las partes es muy abierto, y acá entra otra de las grandes curiosidades de la obra. Esta es la primera obra multi-medio, que me conste, que se realiza en nuestro país bajo licencia libre (CC-By para ser más precisos). Es un gran avance que hayan subido muchas de las fuentes del proyecto en línea. Y con eso quiero decir guiones, tomas en bruto, tomas tras post-producción (aunque dudo que haya sido editada con software y formatos libres, pero es un avance), e incluso el presupuesto y papeleo legal. ¿Por qué tomarse la molestia? Porque el objetivo de la obra, el cuarto gran componente del proyecto si se quiere, es que cada persona que lo desee se base en esta historia para terminarla. Admiro que la autora, Andrea Morales, está muy consciente de la esencia de la cultura libre. Y ambos esperamos que alguien publique su propia versión del final, algún día… ¿tal vez el lector de estas palabras quiera resolver el misterio?

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The manager’s superfluous

enero 11th, 2013

Español: El gestor sale sobrando

Every artist or group with certain fame has surely been taught about the usual distribution method, namely through a manager. In this system, there are six or seven parts:

Well then, there’s a little big problem, and it’s that the manager often chops down expenditures to raise the earnings:

In the end, the manager is over-controlling, and has only been tolerated because, historically, it has been the only road to fame. But it happens that new independent distribution methods have appeared, such that the artist can manage several of the steps on its own, and so the historical manager’s now superfluous.

Managers promise fame and fortune, and rarely do they accomplish their promises. Now that it’s finally viable, it’s time for art to start self-managing.

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The several levels of Black March

enero 11th, 2013

Español: Los varios niveles del Marzo Negro

Hopefully you already know about the Black March initiative. For those who haven’t, I’ll recap quickly: the semi-clandestine group Anonymous plans to boycott next March the so-called “content industries”, that is, the creators and providers of entertainment, whether music, movies, books, etcetera. However, the diverse factions of the group and its allies have split on two levels of boycott: one, the merely economical boycott, and the other one, a more ideological boycott.

Level 1: economical boycott

  • Not purchasing albums, books, movies, programs, games, concert/match/event tickets, etcetera
  • If possible, unsubscribing at least temporarily from pay-per-use entertainment services (newspapers, cable, streaming, etc.)

This level was the one originally proposed by Anonymous. Unfortunatel, staying at that level would have a next-to-zero impact: people who support download sites (like Megaupload) and torrent services already don’t carry out any of the before-said actions. This is why several voices have proposed the second level.

Level 2: ideological boycott

  • Refrain from downloading, playing or using albums, books, movies, games, programs, etcetera, whether legally or illegally
  • Refraining from visiting free streaming sites (e.g. YouTube, GrooveShark, etcetera)
  • Not attending free events
  • Refrain from entering sites whose content is copyrighted (including newspapers and opinion sites)
  • If possible, storing receivers like TV and radio
  • If possible, replacing all copyrighted programs with freedom-compliant alternatives (including especially the operative system)

This level has a world of difference compared with the former. Especially because, seemingly, it implies to deprive oneself of all sorts of entertainment for a whole month. Nobody expects a majority to carry on such a sacrifice… because it’s unneeded.

Has somebody heard about the copyleft culture? Originally it was applied to programs, and thanks to that several operative systems appeared, like the GNU OS and/or Linux, but then it extended to all sorts of applications and finally to the culture. For example, several of the artists who publish their works under Creative Commons licensing (although, by the way, I warn that not all of them do, for several reasons). There’s good and plenty of music, good movies (although not so many, in this moment), and good books under a freedom-compliant license in this moment.

Well, to the point. I’ve been personally compilating a long list of music, movies and books, all free to be redistributed and readapted without any further restriction besides keeping said freedoms. If I could contact a high command of Anonymous, or at least the administrators of download and torrent sites, for convincing them that, during that month, they changed their links with only free culture, carefully compiled, then we would cause a movement never seen before.

A full month where internauts would discover that not every work has restrictions. A month where free culture will be fortified. A month where, who knows, people will get animated to free their own works.

A month where the impact that Anonymous expected with the Black March will pass from meagerly decreasing the resources to the stubborn entertainment titans, who dream with a world where ideas are in an archipelago of a thousand faraway pillars, to removing the strap off the eyes of thousands, millions of internauts, who will discover a new way to be, have, and make culture, a more democratic, more reasonable system.

And that’s a world of difference.

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Feliz décimo aniversario, Creative Commons

diciembre 11th, 2012

Un día como hoy, del año 2002, fue liberada la primera serie de licencias Creative Commons. Lawrence Lessig, un visionario abogado estadounidense, armó estas licencias junto con un grupo que empezó a formarse en el año 2001, y con el apoyo del Centro por el Dominio Público de la Universidad de Duke. Su intención era el facilitar el compartir legalmente conocimiento y arte, así como ya se podía hacer con el así denominado software libre. Las licencias Creative Commons fueron inspiradas por las licencias del proyecto GNU, organizadas por la Free Software Foundation a cargo del informático Richard Stallman, y por ello tienen muchas similitudes. Varias de las licencias de ambas organizaciones aplican en su esencia el espíritu “copyleft” de compartir a cambio de compartir de vuelta, utilizando el derecho de autor en su propia contra para evitar que terceros impidan compartir las obras bajo estas licencias.

Hoy, diez años después, Creative Commons es la licencia para compartir contenido más popular de todas, por encima de iniciativas similares como la Licencia de Arte Libre o la Licencia de Documentación Libre del propio proyecto GNU. Las licencias Creative Commons han sido usadas en proyectos como la Wikipedia, Jamendo, Wired, y múltiples bibliotecas universitarias de artículos científicos. Son ya una opción disponible en los hospedajes multimedia más populares, como YouTube, BandCamp, SoundCloud, DeviantArt y Flickr. Con ellas se han licenciado millones de fotografías, libros, películas y álbumes. Junto con la Free Software Foundation, la organización que dirige Creative Commons ha popularizado la cultura abierta y libre.

Hoy Creative Commons está en una nueva fase de desarrollo. Así como ha sacado múltiples licencias para todos los gustos, desde los que meramente dejan compartir gratis hasta los que dejan la obra en el dominio público o similar, también en su momento ha lanzado licencias que hoy ya se han sacado de circulación, como la licencia para países en desarrollo, o las licencias de Sampling. En este momento, Creative Commons ofrece siete licencias principales. Y hoy está discutiendo uno de los cambios más importantes de su historia: ver si margina o retira las licencias que restringen el uso comercial y las obras derivadas, disminuyendo las opciones a solamente tres.

¿Qué razones motivan proponer este nuevo recorte? El cambio está siendo impulsado por el movimiento de cultura libre, que hoy día está tomando cada vez mayor terreno frente a la cultura meramente abierta. Inspirados por el primer movimiento “copyleft” organizado por Stallman, ha surgido un grupo que busca una cultura de compartir más pura, más compatible y menos restringida. Dependiendo de si se toma en cuenta su consideración o no, el futuro de la cultura del compartir será muy distinto. Por ejemplo, tomemos el caso de la música nacional costarricense. Hoy día en nuestro país hay mucha música bajo licencias Creative Commons, pero la música bajo licencias que permitan el uso comercial es prácticamente inexistente. Si se retirara la licencia que restringe los usos comerciales, ¿se pasarían las bandas a modelos totalmente restringidos por derechos de autor? ¿O, por el contrario, empezarían a abrazar modelos alternativos de distribución comercial? En otros ámbitos relacionados, ¿será beneficioso o dañino para la cultura libre permitir obras que no se puedan alterar? ¿Es necesario impedir la derivación de una obra para evitar la distorsión de la opinión del autor? Con estas y otras preguntas deberá lidiar la organización Creative Commons en su próxima década de existencia.

Las licencias Creative Commons han sido uno de los avances en cultura abierta y libre más populares de nuestros tiempos. Y en la próxima década veremos que el acervo de obras libres y abiertas aumentará aún más. Cada día surgen nuevos campos a los que puede aplicarse este tipo de licenciamiento, como la impresión tridimensional o la circuitería modificable. ¿Qué cambios vendrán en el futuro de la cultura libre? Esta será la gran interrogante durante la próxima década.

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Manifiesto del Marzo Negro

octubre 26th, 2012

PREFACIO

El presente manifiesto fue escrito por mi persona como base ideológica para el Movimiento del Marzo Negro, propuesto por el grupo de hacktivismo Anonymous (del cual, aclaro, no formo parte), el cual se desarrolló durante el mes de marzo del año 2012. Este movimiento procuraba boicotear al sistema de derechos de autor, y procurar reemplazarlo por un sistema basado en la cultura copyleft. El objetivo falló drásticamente debido a la falta de conocimiento general sobre el tema, pero el manifiesto queda aquí para la posteridad. La versión original, a la fecha de edición de este artículo, sigue hospedada en la red social distribuida Diaspora.

CONSIDERANDO

DECLARAMOS:

Firmado en los sistemas interconectados que forman la red de redes, durante el llamado “Marzo Negro”, el 31 de marzo del año 2012.

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Abajo el deporte. Arriba el ejercicio.

octubre 23rd, 2012

Es una idea loca, lo sé, pero los eventos recientes me han hecho percibir algo: la disciplina del deporte, en contraposición a la mera actividad física, es algo que perjudica más de lo que beneficia a la sociedad.

El deporte se ha vuelto un circo comercial, y hasta privativo de la libertad en ocasiones. El fenómeno mediático del mundial de balompié, la tenaz promoción de marcas que opaca los juegos olímpicos, los estadios que solamente aceptan billetes “por motivos de seguridad”, los contratos multimillonarios que superan el salario de muchos mandatarios mundiales, los implementos deportivos y aditamentos de los equipos a precios sobreinflados por el efecto de las marcas, los equipos luchando por el dinero más que por el honor. Ya no importa el ejercicio, importa más maximizar el pecunio y atraer a la mayor cantidad de fanáticos.

Lo que me lleva al siguiente punto. Los fanáticos del deporte son más afición a la camiseta que a la disciplina que requiere el deporte. Rara vez se ejercitan, salvo quizás para unirse a las ligas menores de su equipo favorito, si tienen suerte. Gastan su tiempo observando embobados a sus ídolos, a quienes no podrán emular jamás, y luego discutiendo con aficionados de equipos a quienes les ponen la etiqueta de rivales mortales, llegando en los casos más graves a causar disturbios.

Y es que el deporte, por naturaleza, causa competencia y conflicto. Para que haya un ganador, todos los demás competidores tienen necesariamente que perder. Y no me vengan con la ilusión del buen perdedor. El deporte es guerra sin la sangre, una forma de liberar las tensiones violentas que tienen las personas. Hasta para ingresar a un equipo se requiere que el nuevo fichaje de la cantera deje por fuera a miles de jóvenes, quizás más ilusionados, pero apenas ligeramente menos capaces. Más de uno recurre a la trampa para llegar al preciado puesto, y para mantenerse en el mismo. Mientras nadie se dé cuenta, puede llegar a haber una disciplina completa dopándose, como en el caso del ciclismo profesional o el balombase (baseball para los anglófilos).

Todo eso opaca el verdadero sentido que tenía el deporte. Volver al ser humano más capaz, más fuerte, más rápido, más resistente. Superación personal. Gente que sale a las cinco de la madrugada, con climas insoportablemente helados, a correr hasta agotar las energías y molerse los músculos, con la esperanza de que crezcan más sanos, de quemar las llantitas, de cuidar el corazón. Gente que no compite sanguinariamente con terceros para ser el mejor atleta del mundo (y qué mal por el resto de la humanidad), sino que meramente desea ser mejor corredor. Gente que meramente desea superarse, no superar a los demás. Por eso digo: Abajo el deporte. ¡Arriba el ejercicio!

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Mudanza a TicoBlogger: ¡lista!

octubre 9th, 2012

Primeramente, gracias a los administradores de TicoBlogger por permitirme mudar mi blog acá. (Algo facilitado por la arquitectura libre de WordPress que permite mudar todos los artículos con todo y comentarios mediante un archivo exportable, por cierto.) Ahora tendré un lugar un poco más cómodo para expresar mis puntos de vista sobre software y cultura libre, frikadas orientaloides, doblaje aficionado, idiomas artificiales que hablan cuatro gatos en este país, y demás cosas que me pasan a menudo por las neuronas.

Segundamente: allá en WordPress no tenía lectores fieles (que sepa), pero sí artículos donde la gente comentó bastante. Acá una lista de mis artículos favoritos, para que los revisen cuando tengan chance:

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Licencias no libres en Creative Commons: a favor y en contra

octubre 9th, 2012

Durante las últimas semanas, se ha estado discutiendo la creación de la última generación de licencias Creative Commons (4.0), con el fin de ajustarse a la realidad internacional. Uno de los temas más polémicos ha sido la propuesta de eliminar las licencias con restricciones para uso comercial (NC) y obras derivadas (ND). Los argumentos a favor y en contra han sido intensos. Aunque me declaro opositor acérrimo de dichos términos de licencia (que, entre otras cosas, han hecho que prácticamente no exista arte libre en Costa Rica), expondré ambos lados del argumento. Es más: para darles ventaja, empezaré por las razones dadas por los opositores al retiro.

  1. Creative Commons es una herramienta de licenciamiento, y no una ideología. Los términos de licencia están diseñados para cubrir los casos de uso más comunes entre autores. Empujar a dichos autores a preferir una licencia dada no es labor de la fundación.
  2. Remover licencias causaría una disminución en la cantidad de obras bajo licencia Creative Commons. Una cantidad considerable de artistas no están en disposición de compartir sus obras a menos que se garantice que no serán modificadas, o usadas con fines comerciales. Si se eliminaran esas opciones de las licencias Creative Commons, los artistas dejarían de compartir esas obras del todo en vez de mudarse a una licencia más libre.

Ahora bien, del lado de los que están a favor del retiro, las razones son algo más amplias:

  1. Las licencias libres y no libres son mutuamente incompatibles. Las licencias libres precisan que las obras, originales o derivadas, sean libremente usadas y modificadas, sin discriminación al fin del uso. Los términos de licencia NC y ND son incompatibles con este tipo de licencias. Esta situación genera conjuntos mutuamente excluyentes de obras, incluso entre obras del mismo autor, que confunden a quienes quieren aprovecharlas y causan quebraderos de cabeza a quienes buscan recursos libres.
  2. Las licencias no libres a menudo son usadas por desconocimiento. No son pocos los artistas que confunden uso comercial con uso corporativo, y a menudo no conocen las implicaciones de compatibilidad que tiene usar una licencia no libre en sus obras. Además, el hecho de que la mayoría de sitios que usan licencias Creative Commons no recomienden a los usuarios las ventajas ideológicas de las licencias libres sobre las no libres, causa que los usuarios se decanten por usar licencias restrictivas.
  3. Las licencias libres evitan los usos corporativos, mientras promueven los usos comerciales no corporativos. La licencia Compartir Igual (SA) requiere que todas las obras derivadas, y todas las que se mezclen con la obra, tengan igual licencia, lo que impide mezclarlas con obras con todos los derechos reservados. Esto impide el uso corporativo, mientras mantiene los usos comerciales no corporativos: sitios mantenidos con anuncios, eventos y locales comerciales, e incluso venta al mayoreo, que lejos de causar pérdidas considerables al artista, le sirven como medios de promoción.
  4. Las licencias libres ya cubren la protección de los derechos morales. Impedir obras derivadas para impedir la modificación dolosa de la obra, o la atribución errónea, se vuelve innecesario porque las licencias libres protegen los derechos morales del autor, impidiendo específicamente dichos abusos mientras se permiten obras derivadas que no afecten el patrimonio moral del autor.
  5. Creative Commons sí debería tomar partido respecto a la cultura libre. Las licencias Creative Commons son un paso hacia una cultura de compartir. Eventualmente llegará el momento en que las restricciones para compartir se vuelvan inaceptables. Creative Commons debería promover activamente que los artistas prefieran las licencias libres, salvo en casos especiales, y que las licencias antiguas sean retiradas o movidas a un proyecto distinto al de Creative Commons.

Ahora bien, esta es una lista incompleta. Posiblemente los que están en contra del retiro tengan más argumentos de los que no haya tenido noticia. O alguno de los argumentos pueda ser demostrado como falso. Para eso está la sección de comentarios.

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Por qué los teléfonos inteligentes y tabletas están arruinando la interfaz del escritorio

agosto 27th, 2012

Estos son tiempos de cambio para las interfaces computacionales. En un principio teníamos la venerable interfaz de texto, luego vino la interfaz gráfica con su ratón y su método de hacer clic con un puntero. Pero luego vino el problema de crear una computadora ubicua y compacta, lo que hoy llamamos “teléfono inteligente”. Miniaturizar la interfaz de la laptop era inviable dado el pequeño tamaño de un teléfono celular, por lo que tocaba implementar una interfaz nueva. La pantalla táctil resultó vencedora en la carrera por buscar un sistema de entrada aceptable, gracias a su flexibilidad, pero tenía el defecto de ser pequeña y admitir solamente toques; la rueda y el clic derecho del ratón, así como la función para colocar el cursor en un elemento sin activarlo, ya no eran físicamente posibles en dicha pantalla. La interfaz, por tanto, tuvo que ser rediseñada, con gestos táctiles que aprovechaban la pequeña pantalla al máximo, incluso llegando a aprovechar múltiples dedos a la vez para tareas como acercar una imagen.

La siguiente generación de entornos de escritorio está profundamente influenciada por la interfaz de los populares teléfonos inteligentes, y sus primos más amplios en dimensiones y potencia, las tabletas, que hoy día desplazan poco a poco a las tradicionales computadoras portátiles. Sin embargo, esto entraña un grave problema: los desarrolladores intentan replicar ciegamente en el escritorio la misma interfaz de las tabletas, sólo por ser popular, o quizá con la esperanza de usar una interfaz unificada en el escritorio y el mundo portátil. Dos ejemplos recientes vienen al caso: GNOME Shell y la nueva interfaz de Windows 8. Estas interfaces no toman en cuenta que muchos de los elementos de diseño que implementan se deben a las limitantes de la pantalla de un teléfono. El resultado: interfaces que requieren más movimiento del ratón y más pasos que el paradigma de escritorio, que ocultan innecesariamente opciones de uso regular (a menudo con el pretexto de simplificar la experiencia al usuario), que favorecen el uso de una sola aplicación maximizada a cambio de casi imposibilitar la interacción entre varias ventanas y, lo más importante, que reducen consistentemente las opciones para que usuarios avanzados personalicen su interacción con el sistema operativo.

Hay quienes dicen que quienes se quejan de los cambios simplemente sufren de indisposición a aprender un nuevo paradigma. Que se puede reaprender, se puede, pero eso no quita el problema de fondo: intentan meter por la fuerza un paradigma de teléfono en un sistema de escritorio para el que no fue diseñado en primer lugar. Es comprensible el querer unificar interfaces, pero la respuesta no es emparejar hacia abajo, limitando las capacidades del escritorio, sino equiparar, usando elementos comunes pero variando ligeramente la interfaz en función del tamaño de la pantalla y del sistema de entrada, como ya lo hacen KDE 4 y Enlightenment-17. ¿Es complicado? Sí. Pero muy valioso a la larga.

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